¿Cómo cuidar los
océanos?
Introducción:
Para comenzar analizaremos el concepto de océano y sus
funciones el planeta Tierra tanto para los humanos como para el resto de vida
que nos rodea.
Visto
desde el espacio, la superficie de nuestro planeta parece estar dominada por el
color azul. La Tierra parece azul porque grandes cuerpos de agua salina
conocidos como los océanos dominan
la superficie. Los océanos cubren aproximadamente el 70.8% o 361 millones
de kilómetros cuadrados de la superficie de la Tierra.
Los
océanos contienen el 97% del agua disponible de nuestro planeta. El otro 3% se
encuentra en la atmósfera, en la superficie terrestre de la Tierra, o en la
litosfera de la Tierra en varias formas y almacenes.
Hay cinco océanos reconocidos: el Atlántico, el Océano
Austral, el Océano Pacífico, el Océano Índico y el Océano Ártico.
Los océanos son lugares de inmensa
belleza donde habitan millones de especies fascinantes. Desgraciadamente, el ser humano lleva décadas
contaminando los mares y beneficiándose de la sobre
explotación de numerosos animales marinos.
Para 2025 los océanos estarán
tres veces más contaminados que hoy
I
PARTE
Funciones
de los océanos.
- La
cuna de la vida:
Según
los conocimientos científicos actuales, la vida en la Tierra empezó en los
océanos. En los venteos hidrotérmicos del fondo del océano se puede ver cómo los
“extremófilos” (microorganismos) pueden adaptarse y evolucionar incluso a las
temperaturas y presiones más extremas.
- Oxígeno
para para la vida:
Aunque
se considera que el bosque húmedo del Amazonas es el “pulmón del mundo”, su
producción de oxígeno queda opacada por la de la vida marina. El fitoplancton y
las algas marinas originan por fotosíntesis entre el 50 % y el 85 % del
suministro mundial de oxígenos.
- Fabricante
del tiempo:
A los
océanos y sus corrientes se debe aproximadamente el 50 % de la transferencia
mundial de calor. Si no fuera por el traslado de las aguas cálidas tropicales a
los polos y viceversa, las aguas ecuatoriales tendrían una temperatura 14ºC más
alta, y las polares 25ºC más baja. Así, Edimburgo goza de temperaturas
superiores a las de Moscú, pese a que las dos ciudades se encuentran en la
misma latitud.
- Central
de reciclaje:
La
alta productividad biológico de los océanos se debe a una red alimentaria
compleja integrada por organismos microscópicos en lo que se conoce con el
nombre de “circuito microbiano”. Este circuito es fundamental para reciclar la
materia orgánica y los nutrientes. Esos organismos actúan también como un
poderoso “sumidero de carbono”, al capturar el dióxido de carbono para después
mineralizarlo y depositarlo en el
fondo
del océano.
- Biodiversidad:
Más
del 90 % de la biomasa viviente del mundo reside en el océano; según
estimaciones, consta aproximadamente de un millón de especies distintas. La
alta biodiversidad estabiliza un ecosistema, protegiéndolo de otras presiones y
permitiendo la evolución de relaciones complejas, como las que existen ente el
pez payaso y las anémonas de mar.
- Seguridad
alimentaria:
Los
océanos nos proporcionan alimento abundante.
Mil cuatrocientos millones de personas dependen del pescado para obtener
la quinta parte de sus proteínas de origen animal. Para satisfacer la
demanda
generada por el crecimiento de la población, se está produciendo más pescado
mediante piscifactorías y acuicultura.
- Viveros
muy poblados:
Los
arrecifes de coral, además de resultar muy fotogénicos, son viveros de crucial
importancia para los peces marinos. Oasis en aguas poco profundas, a menudo
pobre en nutrientes, en ellos han evolucionado relaciones simbióticas que, para
mantener a sus comunidades, reciclan y capturan los escasos recursos.
- Protección
del litoral:
Pocos
ecosistemas son tan beneficiosos para la sociedad como los bosques de
manglares. Actúan como barreras físicas contra las tormentas y como viveros
para los peces, ofrecen un hábitat para las aves, atrapan sedimentos y detienen
la erosión del terreno.
II
PARTE
¿Como afecta la contaminación humana al
ocano y la vida que lo habita?
Se
tomará como punto de referencia las funciones anteriormente descritas. Para
poder informar acerca del impacto que la contaminación de la humanidad hace al
océano y por ende a su vida misma.
Se define contaminación como
la introducción de contaminantes nocivos en un ecosistema donde no son habituales.
Greenpeace calcula que cada año llegan a los océanos entre 4,8 y 12,7 millones
de toneladas de plástico, algo equivalente al peso de 800 torres Eiffel, 34
veces la extensión de la Isla de Manhattan o el peso de 14.285 aviones Airbus
A380). Cada segundo más de 200 kg de basura van a parar a los océanos y ya
existen hasta 5 islas de basura de micro plásticos (en su mayoría) en los
océanos terrestres: dos en el Pacifico, dos en el Atlántico y una en el Índico.
La mayoría de esta basura (hasta un 80%) procede de los ecosistemas terrestres
y para este 2020 pueden alcanzar los 500 millones de toneladas.
- La
vida en el océano y la contaminación.
La
contaminación, de los plásticos, aguas residuales con desechos humanos, de
fábricas, de la extracción minera, los derramamientos de petróleo, etc. Han
dado como resultado miles de animales marinos muertos al ser afectados por este
tipo de contaminantes.
Además,
los derramamientos de petróleo que terminan matando
o afectando en grave manera los hábitats de estos animales y plantas.
En
muchos casos los peces se alimentan de pequeñas partículas de plástico al
confundirlas con alimento y al no poder digerir esto, mueren.
No
pana una semana sin que se encuentre alguna víctima del plástico en algún lugar
del mundo. En este caso el reptil fue hallado muerto en las costas de Florida,
tenía unas pocas semanas de vida y había ingerido más de 100 fragmentos de
plástico antes de fallecer.
El
plástico que invade los océanos mata millones de animales marinos cada año. La
comunidad científica ha constatado que este material afecta directamente a más
de 700 especies, algunas en peligro de extinción. En algunos casos los daños
son invisibles, como en el caso de los micro plásticos -fragmentos más pequeños
de cinco milímetros- que afecta desde el zooplancton hasta los eslabones más
altos de la cadena alimentaria. En otros casos, sus efectos son apreciables a
simple vista, como las redes de pesca abandonadas o los aros de los packs de
bebidas con los que se estrangulan muchas especies de tortugas o incluso las
bolsas de plástico que atrapan a las aves pudiendo llegar a ahogarlas.
Las
tortugas marinas se cuentan entre las especies más afectadas por la
contaminación por plástico. Es bastante común que estas criaturas confundan una
red de pesca o un objeto flotante con una posible presa La Unión Internacional
Para la Conservación de la Naturaleza (UICN), clasifica a las siete especies
existentes en distintos niveles de amenaza, pero todos van desde la categoría
de 'vulnerable' hasta 'en peligro crítico'.
- Las
algas y el fitoplancton disminuyen y al disminuir ellos, también disminuye
el oxígeno.
El
volumen de agua de mares y océanos que está completamente desprovisto de
oxígeno (anóxico) se ha más que cuadruplicado en los últimos 50 años. A medida
que el agotamiento del oxígeno se vuelve más severo, persistente y
generalizado, una mayor fracción de mares y océanos pierde su capacidad de
soportar biomasa; es decir, la diversidad de animales, plantas, algas y
microorganismos que convierten a estas aguas en fuente de recursos y regulador
natural del planeta.
"La
caída del fitoplancton supone otra importante dimensión del efecto del cambio
climático en los océanos, ya de por sí alterados por la sobrepesca y por la
contaminación".
Toda la
mezcla de productos químicos en el mar es ideal para el desarrollo de plantas
como las lentejas de mar, la lemna o algas y de bacterias, protozoos y hongos
peligrosos, que pueden ser dañinos para los organismos marinos.
Por
ejemplo, el desarrollo de algas en la superficie del agua que restringen el
paso de la luz a las profundidades marinas, lo que se conoce como proceso de
eutrofización, la cual es usada por las plantas para producir oxígeno, del que
a su vez dependen los invertebrados y otros animales marinos.
"Al
generar aproximadamente la mitad de la producción primaria del planeta, el
fitoplancton afecta a la cantidad y diversidad de organismos marinos, mantiene
en funcionamiento los ecosistemas marinos y determina el límite superior la
pesca"
"La
disminución del oxígeno en el océano se encuentra entre los efectos más graves
de las actividades humanas en el medio ambiente de la Tierra", aseguró
Denise Breitburg, autora principal y ecologista marina del Smithsonian
Environmental Research Center.
- La
importancia de la vida marina y el clima.
Las
bacterias de los océanos participan en la regulación del clima mediante la
liberación a la atmósfera de compuestos de azufre que favorecen la formación de
nubes.
Al
modificarse el clima sucede el calentamiento de las aguas, junto con el de la
temperatura terráquea, conlleva que se deshielen los polos y aumente el nivel
del mar. Esto supone que muchas especies estén perdiendo sus hábitats y se vean
abocadas a la extinción, como es el caso de los osos polares o las focas, los
corales. Otra de las consecuencias es la alteración de los patrones generales
de migración, que derivan a los polos a aquellas especies que requieren una
temperatura más fría para su supervivencia. Sin embargo, los seres vivos acostumbrados
a climas cálidos se mueren, porque no consiguen que sus mecanismos de
adaptación se desarrollen a la misma velocidad a la que suben los grados. A su
vez, el calentamiento de la superficie de mares y océanos también modifica el
sistema meteorológico mundial, facilitando la formación de fuertes tormentas y
grandes olas que provocan daños de incalculable valor.
Si
mueren los corales, desaparece el hábitat del 25% de las criaturas del mar.
Estas criaturas a su vez, son alimentos de otras mayores, por lo que, al
desaparecer las primeras, se rompe la cadena alimenticia que nos incluye como
depredadores.
Es
evidente entonces, que la desaparición de los corales conllevaría la
desaparición de otras muchas especies y supondría un cambio en el fondo marino tal
y como lo conocemos hoy en día. Esta sería la peor de las consecuencias.
Según
los científicos, se estima que para 2050 casi el 90% de los ecosistemas
establecidos en arrecifes podrían estar extintos.
- La
mineralización del carbono:
“El
océano contiene 50 veces más carbono que la atmósfera e intercambia con ella
unas cantidades masivas de carbono. Durante las últimas décadas, el océano
viene aminorando el ritmo del cambio climático, absorbiendo cerca del 30% de
las emisiones de origen antrópico de dióxido de carbono”.
En
otros términos, el océano es esencial a la absorción y al almacenamiento del
dióxido de carbono producido por las actividades humanas (industria,
deforestación…).
- La
vida marina se ve en serios problemas:
¿Cuántas
especies viven en los océanos? Lógicamente, no se puede dar una cifra exacta.
Pero los científicos han calculado que pueden ser casi un millón de especies
las que habitan los océanos de este planeta. La investigación internacional, en
la que han participado científicos de varios países, señala que hay hasta
972.000 especies diferentes de organismos eucariotas.
¿Cuántos
animales marinos mueren al año por la contaminación del agua?
Por la
contaminación del agua, cada año en el mar mueren 1,5 millones de aves, peces,
tortugas y ballenas, pero, aunque no los maten, se calcula que en el Pacifico
Norte, hasta un 30% de los peces han ingerido plástico en algún momento de su
ciclo vital.
En
resumen, además de los animales que mueren directamente debido a los
atrapamientos o a la ingestión de contaminantes, se les deben sumar aquellos
que mueren de manera más indirecta, a causa de daños acumulados durante años o
varamientos.
- Impacto
en la seguridad alimentaria:
Ministros
y altos representantes de gobiernos, la industria pesquera, comunidades
costeras, la comunidad científica y la sociedad civil participaron en la Cumbre
sobre la acción oceánica global para la seguridad alimentaria y el crecimiento
azul (año 2018), que pretende atraer la atención mundial y mayores inversiones
para abordar las tres principales amenazas a la
salud y la seguridad alimentaria de los océanos: la sobrepesca, la
destrucción del hábitat y la contaminación.
"Es
necesaria una acción urgente conjunta de la comunidad internacional para hacer
frente a las amenazas que se ciernen sobre nuestros océanos", aseguró
Sharon Dijksma, ministra de Agricultura de los Países Bajos y anfitriona de la
cumbre. "Deben identificarse, añadió- innovaciones locales para equilibrar
la ecología y la economía en el mar que se hayan puesto en práctica en otras
regiones. La Cumbre sobre acción oceánica global en La Haya ofrece la
oportunidad de mejorar la situación”.
En
promedio, el 17 por ciento de la ingesta mundial de proteína animal procede de
la pesca y la acuicultura, y se espera que la demanda de proteínas de pescado
se duplique en los próximos 20 años. Sin embargo, alrededor del 28 por ciento
de las poblaciones mundiales de peces se encuentran ya sobreexplotadas. Al
mismo tiempo, el cambio climático amenaza la biodiversidad, alterando los
hábitats y la productividad de nuestras pesquerías.
"Unos
océanos sanos tienen un papel clave en la solución de uno de los mayores
desafíos del siglo XXI: cómo alimentar a 9 000 millones de personas en
2050", aseguró Arni M. Mathiesen, Director General Adjunto de Pesca y
Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO). "Sin embargo, tenemos que actuar ahora con la rapidez y
amplitud necesarias para afrontar los retos que se nos presentan, uniendo
fuerzas con todos los interesados, promoviendo asociaciones y estimulando el
crecimiento sostenible”, añadió Mathiesen.
- La
importancia de los mangarles y la contaminación:
“Los
manglares suelen usarse para botar basura. Además, plásticos y desechos llegan
por las corrientes marinas y de los ríos. Estos residuos quedan atrapados en
las raíces de los árboles de mangle y cambian la función original y vital del
ecosistema”
Los
ecosistemas de manglar son considerados el eslabón entre la vida marítima y la
vida terrestre. Son sumideros de carbono y una de las cinco unidades ecológicas
más productivas del mundo por ser hábitat para la biodiversidad. Sin embargo,
estas virtudes se están viendo amenazadas por la contaminación plástica que
azota a los ríos y costas. El manglar es un ecosistema único y fundamental que
hoy es víctima del consumo y manufactura exagerada de plásticos de un solo uso.
III PARTE.
¿Qué podemos hacer para cuidar el océano?
Considera
organizar tu próximo viaje a través de una agencia de viajes responsable que se
compromete a proteger la vida silvestre, empoderar a las comunidades locales y
apoyarse en guías que conozcan las reglas y las mejores prácticas. Una vez que
llegues a tu destino, respeta la vida marina y los hábitats, como las tortugas
marinas que anidan en las playas y los delicados sistemas de arrecifes. Y sé
consiente al momento de comprar. La compra de ciertos artículos, como joyas de
coral, productos de tiburón o accesorios de carey (hechos de tortugas carey,
las cuales están en peligro de extinción) daña a los frágiles ecosistemas y
amenaza a especies en peligro crítico.
Cuanto
más aprendas sobre los océanos mejor preparado estarás para inspirar el cambio
y ayudar a otros a hacer lo mismo. Afortunadamente, hay muchas maneras de
informarse sobre los océanos y los desafíos que enfrentan, desde libros y
documentales hasta sitios web, museos, exhibiciones de arte y más. Si eres
maestro, echa un vistazo a Wild Classroom de WWF, una biblioteca en línea de
herramientas especialmente diseñadas para ayudarte a llevar la conservación de
los océanos a tu escuela.
Los
desechos de plásticos se han convertido en un problema cada vez mayor en todos
los océanos. En la actualidad, podemos encontrar mares cubiertos de basura, y
la gran parte de estos residuos provienen de los ríos.
Este
material no solo causa la degradación de los hábitats marinos, sino también la
muerte de numerosas especies. Sin ir más lejos, los anillos de plástico de los
packs de latas pueden provocar la muerte de muchos animales como las tortugas o
los peces que se quedan atrapados en ellos, por lo que es fundamental cortar
los anillos por seguridad y sobre todo reciclarlos.
De
todas formas, la mejor forma de evitar todo esto es utilizando menos envases de
plástico, empleando recipientes reutilizables y, en general, reciclando más.
Por ejemplo, una buena forma de disminuir su consumo es usando botellas de
cristal o cantimploras, en lugar de botellas de plástico, así como hacer la
compra con bolsas de tela o reutilizables. Asimismo, reducir considerablemente
los alimentos procesados, que generan grandes cantidades de plástico, y comprar
más a granel, es una de las medidas más efectivas.
Aunque
parezca mentira, hoy en día sigue habiendo muchas personas que acuden a las
playas y dejan en ellas los residuos de plásticos o las colillas sin
preocuparse de retirarlas. Algo tan sencillo como tirar los desechos en la
papelera no se cumple a menudo, causando la consiguiente contaminación de las
playas y de los mares, ya que la mayoría de estos objetos van a parar a las
aguas con la subida de la marea o cuando hay oleaje.
Como
dato, una botella de plástico tarda en degradarse de 100 a 1000 años, y una
bolsa de plástico unos 150 años. Hay que mostrar respeto medioambiental, llamar
la atención a quienes contaminan las costas y también, si se encuentra con
algún residuo, lo ideal es que contribuya a recogerlo.
Numerosas
poblaciones de peces se están reduciendo considerablemente debido a la
degradación de su hábitat, la alta demanda y la pesca insostenible.
Muchas
especies han estado y siguen estando en peligro de extinción a causa de la
sobrepesca. Un ejemplo claro es la ballena azul, que a principios del siglo XX
estuvo al borde de extinguirse debido a la caza intensiva que realizaban los
balleneros para obtener su codiciado aceite.
Por
suerte, numerosas organizaciones e instituciones llevan décadas persiguiendo
estas acciones y la caza de ballenas está prohibida desde los años ochenta. Aun
así, queda mucho por hacer, ya que países como Japón continúan capturando
ejemplares supuestamente con fines científicos.
También,
como consumidores, hay que evitar comprar artículos que se beneficien de la
vida marina, como la joyería de coral -los corales son seres vivos como otro
cualquiera- o productos derivados del tiburón u otras especies que estén en
peligro.
De la
misma forma, hay que realizar una compra sostenible de pescado. En la
actualidad, la sobrepesca causa la reducción de las poblaciones de numerosos
peces y mariscos, y esto no solo tiene consecuencias sobre animales concretos,
sino en los ecosistemas marinos al completo. La reducción de ejemplares de una
especie puede llevar a la disminución de la población de otra, y así
sucesivamente, alterando enormemente el medio.
Hay
que conocer las especies que están más sobreexplotadas como el tiburón, la
merluza blanca, el bacalao del Atlántico o el pez espada, e intentar reducir su
consumo u optar por animales que estén menos explotados.
Otra
forma de cuidar el mar es apoyar a alguna de las organizaciones no
gubernamentales -ya sean locales o globales como Greenpeace o WWF- que protegen
los hábitats marinos y los océanos. Puede apoyar a estas organizaciones con
voluntariados, promoción o con contribuciones económicas.
Las
emisiones de CO2 no solo afectan a la contaminación del aire, sino también a
los océanos. Por lo tanto, otro consejo para cuidar los mares pasa por dejar el
coche en casa lo máximo posible, así como reducir el consumo de energía, tanto
en los hogares como en el trabajo. Una buena opción es utilizar bombillas de
bajo consumo.
Determinados
deportes de mar como las motos acuáticas contaminan el medioambiente y las
aguas. Por lo tanto, otro consejo sobre cómo no contaminar el agua es evitar la
práctica de deportes acuáticos que empleen motores. En su lugar, se pueden
practicar otros como el surf, el buceo o el kayak, y realizarlos siempre con
respeto al hábitat marino.
IV PARTE.
CONCLUSIÓN.
Existen
varias ONG que actualmente están trabajando en por de la protección del océano,
pero cada uno debemos trabajar a pequeña escala y hacer lo que no corresponde.
Algunas
ONG como Greenpeace propone ideas como el “supermercado ideal”: sin plásticos de
uso único y con venta a granel.
Se
propone que es prioritario rediseñar, innovar y desarrollar nuevos modelos de
entregar productos a los clientes para eliminar los envases de plástico, que la
mayoría de las veces son innecesarios.
Un
supermercado sustentable es posible. Lamentablemente, el reciclaje no
solucionará la crisis de contaminación plástica a la que nos enfrentamos a
nivel mundial y es por eso que los grandes comercios como los supermercados
deben hacer su aporte y disminuir los plásticos de sus góndolas”,
“La
crisis causada por la contaminación plástica es cada vez más grave en todo el
mundo. “Es irrisorio que alimentos frescos que tienen cáscaras naturales siguen
siendo empacados con plásticos innecesarios que serán desechados casi de inmediato.
Por eso, se hace el llamado a sacar de la venta frutas y verduras envueltas en
plástico y presentar un plan progresivo de eliminación de plásticos de un solo
uso en sus locales”, pero de parte de los consumidores el trabajo que nos
corresponde es tener conciencia de
Para entender la magnitud de
la contaminación por plásticos, Greenpeace explicó que para el 2030 el 20% de
la producción total mundial de petróleo será utilizada para la fabricación de
plásticos y que a fines de este año la producción y quema de plásticos a nivel
mundial será responsable de tantos gases de efecto invernadero como lo serían
200 centrales a carbón.
Se puede concluir que, si se
sigue contaminando el océano como hoy en día, un fututo ya no será auto
sostenible y se convertirá en una inmensa cloaca, y al perder toda o casi toda
su biodiversidad ponemos en riesgo la vida de la humanidad.
Por ende, se tiene que
trabajar con mucho empeño en pro del cuido del océano, no con acciones frías o
desinteresadas sino con verdadero interés, por la vida y salud de las futuras
generaciones y el cuido del bioma con mayor cantidad de especies existentes y
que nos proporciona cada día entre la pesca de captura y la acuicultura más de
400 000 toneladas de pescado.
¿Debemos pensar cómo
sobreviviríamos sin oxígeno y sin el alimento que nos proporcionan los océanos?
“yo
soy el océano, yo soy el agua,
soy
la mayoría de este planeta.
Yo le
di forma.
Cada
torrente de agua, cada nube, cada gota de lluvia,
regresan
todos a mí.
De un
modo u otro.
Cada
cosa viva aquí necesita de mí.
De mi
salieron. ¿humanos? no son diferentes.
No
les debo nada. Yo doy. Ellos toman.
Pero
yo siempre puedo tomarlo devuelta…
Es la
manera en siempre ha sido.
De
todas maneras, no es su planeta.
Nunca
lo ha sido.
Nunca
lo será.
Pero
los humanos… ellos siempre toman más de lo que les corresponde.
Ellos
me envenenan y luego esperan que yo los alimente…
Bueno,
las cosas no funcionan de esa manera.
Si
los humanos quieren existir en la naturaleza conmigo…
Y
vivir de mi
Sugiero
que escuchen con atención…
Solo
voy a decirlo una vez.
Si la
naturaleza no se mantiene saludable los humanos no sobrevivirán los humanos no
sobrevivirán
¿A
mí? Me da igual, con o sin humanos.
Yo
soy el océano.
Una
vez cubrí el planeta por entero.
Y
siempre podría cubrirlo nuevamente.
La
naturaleza no necesita de los humanos
Los
seres humanos si necesitamos de la naturaleza.”