lunes, 13 de abril de 2020

¿como podemos cuidar los océanos?


¿Cómo cuidar los océanos?
Introducción:
Para comenzar analizaremos el concepto de océano y sus funciones el planeta Tierra tanto para los humanos como para el resto de vida que nos rodea.
Visto desde el espacio, la superficie de nuestro planeta parece estar dominada por el color azul. La Tierra parece azul porque grandes cuerpos de agua salina conocidos como los océanos dominan la superficie. Los océanos cubren aproximadamente el 70.8% o 361 millones de kilómetros cuadrados de la superficie de la Tierra.
Los océanos contienen el 97% del agua disponible de nuestro planeta. El otro 3% se encuentra en la atmósfera, en la superficie terrestre de la Tierra, o en la litosfera de la Tierra en varias formas y almacenes.
Hay cinco océanos reconocidos: el Atlánticoel Océano Australel Océano Pacíficoel Océano Índico y el Océano Ártico.
Los océanos son lugares de inmensa belleza donde habitan millones de especies fascinantes.  Desgraciadamente, el ser humano lleva décadas contaminando los mares y beneficiándose de la sobre explotación de numerosos animales marinos.
Para 2025 los océanos estarán tres veces más contaminados que hoy
I PARTE
Funciones de los océanos.
  • La cuna de la vida:
Según los conocimientos científicos actuales, la vida en la Tierra empezó en los océanos. En los venteos hidrotérmicos del fondo del océano se puede ver cómo los “extremófilos” (microorganismos) pueden adaptarse y evolucionar incluso a las temperaturas y presiones más extremas.

  • Oxígeno para para la vida:
Aunque se considera que el bosque húmedo del Amazonas es el “pulmón del mundo”, su producción de oxígeno queda opacada por la de la vida marina. El fitoplancton y las algas marinas originan por fotosíntesis entre el 50 % y el 85 % del suministro mundial de oxígenos.






  • Fabricante del tiempo:
A los océanos y sus corrientes se debe aproximadamente el 50 % de la transferencia mundial de calor. Si no fuera por el traslado de las aguas cálidas tropicales a los polos y viceversa, las aguas ecuatoriales tendrían una temperatura 14ºC más alta, y las polares 25ºC más baja. Así, Edimburgo goza de temperaturas superiores a las de Moscú, pese a que las dos ciudades se encuentran en la misma latitud.

  • Central de reciclaje:
La alta productividad biológico de los océanos se debe a una red alimentaria compleja integrada por organismos microscópicos en lo que se conoce con el nombre de “circuito microbiano”. Este circuito es fundamental para reciclar la materia orgánica y los nutrientes. Esos organismos actúan también como un poderoso “sumidero de carbono”, al capturar el dióxido de carbono para después mineralizarlo y depositarlo en el
fondo del océano.

  • Biodiversidad:
Más del 90 % de la biomasa viviente del mundo reside en el océano; según estimaciones, consta aproximadamente de un millón de especies distintas. La alta biodiversidad estabiliza un ecosistema, protegiéndolo de otras presiones y permitiendo la evolución de relaciones complejas, como las que existen ente el pez payaso y las anémonas de mar.
  • Seguridad alimentaria:
Los océanos nos proporcionan alimento abundante.  Mil cuatrocientos millones de personas dependen del pescado para obtener la quinta parte de sus proteínas de origen animal. Para satisfacer la
demanda generada por el crecimiento de la población, se está produciendo más pescado mediante piscifactorías y acuicultura.

  • Viveros muy poblados:
Los arrecifes de coral, además de resultar muy fotogénicos, son viveros de crucial importancia para los peces marinos. Oasis en aguas poco profundas, a menudo pobre en nutrientes, en ellos han evolucionado relaciones simbióticas que, para mantener a sus comunidades, reciclan y capturan los escasos recursos.



  • Protección del litoral:
Pocos ecosistemas son tan beneficiosos para la sociedad como los bosques de manglares. Actúan como barreras físicas contra las tormentas y como viveros para los peces, ofrecen un hábitat para las aves, atrapan sedimentos y detienen la erosión del terreno.









II PARTE
¿Como afecta la contaminación humana al ocano y la vida que lo habita?

Se tomará como punto de referencia las funciones anteriormente descritas. Para poder informar acerca del impacto que la contaminación de la humanidad hace al océano y por ende a su vida misma.
Se define contaminación como la introducción de contaminantes nocivos en un ecosistema donde no son habituales. Greenpeace calcula que cada año llegan a los océanos entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico, algo equivalente al peso de 800 torres Eiffel, 34 veces la extensión de la Isla de Manhattan o el peso de 14.285 aviones Airbus A380). Cada segundo más de 200 kg de basura van a parar a los océanos y ya existen hasta 5 islas de basura de micro plásticos (en su mayoría) en los océanos terrestres: dos en el Pacifico, dos en el Atlántico y una en el Índico. La mayoría de esta basura (hasta un 80%) procede de los ecosistemas terrestres y para este 2020 pueden alcanzar los 500 millones de toneladas.

  1. La vida en el océano y la contaminación.

La contaminación, de los plásticos, aguas residuales con desechos humanos, de fábricas, de la extracción minera, los derramamientos de petróleo, etc. Han dado como resultado miles de animales marinos muertos al ser afectados por este tipo de contaminantes.
Además, los derramamientos de petróleo que terminan matando o afectando en grave manera los hábitats de estos animales y plantas.
En muchos casos los peces se alimentan de pequeñas partículas de plástico al confundirlas con alimento y al no poder digerir esto, mueren.
No pana una semana sin que se encuentre alguna víctima del plástico en algún lugar del mundo. En este caso el reptil fue hallado muerto en las costas de Florida, tenía unas pocas semanas de vida y había ingerido más de 100 fragmentos de plástico antes de fallecer.
El plástico que invade los océanos mata millones de animales marinos cada año. La comunidad científica ha constatado que este material afecta directamente a más de 700 especies, algunas en peligro de extinción. En algunos casos los daños son invisibles, como en el caso de los micro plásticos -fragmentos más pequeños de cinco milímetros- que afecta desde el zooplancton hasta los eslabones más altos de la cadena alimentaria. En otros casos, sus efectos son apreciables a simple vista, como las redes de pesca abandonadas o los aros de los packs de bebidas con los que se estrangulan muchas especies de tortugas o incluso las bolsas de plástico que atrapan a las aves pudiendo llegar a ahogarlas.

Las tortugas marinas se cuentan entre las especies más afectadas por la contaminación por plástico. Es bastante común que estas criaturas confundan una red de pesca o un objeto flotante con una posible presa La Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza (UICN), clasifica a las siete especies existentes en distintos niveles de amenaza, pero todos van desde la categoría de 'vulnerable' hasta 'en peligro crítico'.

  1. Las algas y el fitoplancton disminuyen y al disminuir ellos, también disminuye el oxígeno.

El volumen de agua de mares y océanos que está completamente desprovisto de oxígeno (anóxico) se ha más que cuadruplicado en los últimos 50 años. A medida que el agotamiento del oxígeno se vuelve más severo, persistente y generalizado, una mayor fracción de mares y océanos pierde su capacidad de soportar biomasa; es decir, la diversidad de animales, plantas, algas y microorganismos que convierten a estas aguas en fuente de recursos y regulador natural del planeta.
"La caída del fitoplancton supone otra importante dimensión del efecto del cambio climático en los océanos, ya de por sí alterados por la sobrepesca y por la contaminación".
Toda la mezcla de productos químicos en el mar es ideal para el desarrollo de plantas como las lentejas de mar, la lemna o algas y de bacterias, protozoos y hongos peligrosos, que pueden ser dañinos para los organismos marinos.
Por ejemplo, el desarrollo de algas en la superficie del agua que restringen el paso de la luz a las profundidades marinas, lo que se conoce como proceso de eutrofización, la cual es usada por las plantas para producir oxígeno, del que a su vez dependen los invertebrados y otros animales marinos.

"Al generar aproximadamente la mitad de la producción primaria del planeta, el fitoplancton afecta a la cantidad y diversidad de organismos marinos, mantiene en funcionamiento los ecosistemas marinos y determina el límite superior la pesca"

"La disminución del oxígeno en el océano se encuentra entre los efectos más graves de las actividades humanas en el medio ambiente de la Tierra", aseguró Denise Breitburg, autora principal y ecologista marina del Smithsonian Environmental Research Center.

  1. La importancia de la vida marina y el clima.
Las bacterias de los océanos participan en la regulación del clima mediante la liberación a la atmósfera de compuestos de azufre que favorecen la formación de nubes.
Al modificarse el clima sucede el calentamiento de las aguas, junto con el de la temperatura terráquea, conlleva que se deshielen los polos y aumente el nivel del mar. Esto supone que muchas especies estén perdiendo sus hábitats y se vean abocadas a la extinción, como es el caso de los osos polares o las focas, los corales. Otra de las consecuencias es la alteración de los patrones generales de migración, que derivan a los polos a aquellas especies que requieren una temperatura más fría para su supervivencia. Sin embargo, los seres vivos acostumbrados a climas cálidos se mueren, porque no consiguen que sus mecanismos de adaptación se desarrollen a la misma velocidad a la que suben los grados. A su vez, el calentamiento de la superficie de mares y océanos también modifica el sistema meteorológico mundial, facilitando la formación de fuertes tormentas y grandes olas que provocan daños de incalculable valor.
Si mueren los corales, desaparece el hábitat del 25% de las criaturas del mar. Estas criaturas a su vez, son alimentos de otras mayores, por lo que, al desaparecer las primeras, se rompe la cadena alimenticia que nos incluye como depredadores.
Es evidente entonces, que la desaparición de los corales conllevaría la desaparición de otras muchas especies y supondría un cambio en el fondo marino tal y como lo conocemos hoy en día. Esta sería la peor de las consecuencias.
Según los científicos, se estima que para 2050 casi el 90% de los ecosistemas establecidos en arrecifes podrían estar extintos.




  1. La mineralización del carbono:

“El océano contiene 50 veces más carbono que la atmósfera e intercambia con ella unas cantidades masivas de carbono. Durante las últimas décadas, el océano viene aminorando el ritmo del cambio climático, absorbiendo cerca del 30% de las emisiones de origen antrópico de dióxido de carbono”.
En otros términos, el océano es esencial a la absorción y al almacenamiento del dióxido de carbono producido por las actividades humanas (industria, deforestación…).

  1. La vida marina se ve en serios problemas:

¿Cuántas especies viven en los océanos? Lógicamente, no se puede dar una cifra exacta. Pero los científicos han calculado que pueden ser casi un millón de especies las que habitan los océanos de este planeta. La investigación internacional, en la que han participado científicos de varios países, señala que hay hasta 972.000 especies diferentes de organismos eucariotas.
¿Cuántos animales marinos mueren al año por la contaminación del agua?
Por la contaminación del agua, cada año en el mar mueren 1,5 millones de aves, peces, tortugas y ballenas, pero, aunque no los maten, se calcula que en el Pacifico Norte, hasta un 30% de los peces han ingerido plástico en algún momento de su ciclo vital.
En resumen, además de los animales que mueren directamente debido a los atrapamientos o a la ingestión de contaminantes, se les deben sumar aquellos que mueren de manera más indirecta, a causa de daños acumulados durante años o varamientos.

  1. Impacto en la seguridad alimentaria:

Ministros y altos representantes de gobiernos, la industria pesquera, comunidades costeras, la comunidad científica y la sociedad civil participaron en la Cumbre sobre la acción oceánica global para la seguridad alimentaria y el crecimiento azul (año 2018), que pretende atraer la atención mundial y mayores inversiones para abordar las tres principales amenazas a la salud y la seguridad alimentaria de los océanos: la sobrepesca, la destrucción del hábitat y la contaminación.
"Es necesaria una acción urgente conjunta de la comunidad internacional para hacer frente a las amenazas que se ciernen sobre nuestros océanos", aseguró Sharon Dijksma, ministra de Agricultura de los Países Bajos y anfitriona de la cumbre. "Deben identificarse, añadió- innovaciones locales para equilibrar la ecología y la economía en el mar que se hayan puesto en práctica en otras regiones. La Cumbre sobre acción oceánica global en La Haya ofrece la oportunidad de mejorar la situación”.
En promedio, el 17 por ciento de la ingesta mundial de proteína animal procede de la pesca y la acuicultura, y se espera que la demanda de proteínas de pescado se duplique en los próximos 20 años. Sin embargo, alrededor del 28 por ciento de las poblaciones mundiales de peces se encuentran ya sobreexplotadas. Al mismo tiempo, el cambio climático amenaza la biodiversidad, alterando los hábitats y la productividad de nuestras pesquerías.
"Unos océanos sanos tienen un papel clave en la solución de uno de los mayores desafíos del siglo XXI: cómo alimentar a 9 000 millones de personas en 2050", aseguró Arni M. Mathiesen, Director General Adjunto de Pesca y Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). "Sin embargo, tenemos que actuar ahora con la rapidez y amplitud necesarias para afrontar los retos que se nos presentan, uniendo fuerzas con todos los interesados, promoviendo asociaciones y estimulando el crecimiento sostenible”, añadió Mathiesen.


  1. La importancia de los mangarles y la contaminación:

“Los manglares suelen usarse para botar basura. Además, plásticos y desechos llegan por las corrientes marinas y de los ríos. Estos residuos quedan atrapados en las raíces de los árboles de mangle y cambian la función original y vital del ecosistema”
Los ecosistemas de manglar son considerados el eslabón entre la vida marítima y la vida terrestre. Son sumideros de carbono y una de las cinco unidades ecológicas más productivas del mundo por ser hábitat para la biodiversidad. Sin embargo, estas virtudes se están viendo amenazadas por la contaminación plástica que azota a los ríos y costas. El manglar es un ecosistema único y fundamental que hoy es víctima del consumo y manufactura exagerada de plásticos de un solo uso.

III PARTE.

¿Qué podemos hacer para cuidar el océano?

*      Viaja más inteligentemente:
Considera organizar tu próximo viaje a través de una agencia de viajes responsable que se compromete a proteger la vida silvestre, empoderar a las comunidades locales y apoyarse en guías que conozcan las reglas y las mejores prácticas. Una vez que llegues a tu destino, respeta la vida marina y los hábitats, como las tortugas marinas que anidan en las playas y los delicados sistemas de arrecifes. Y sé consiente al momento de comprar. La compra de ciertos artículos, como joyas de coral, productos de tiburón o accesorios de carey (hechos de tortugas carey, las cuales están en peligro de extinción) daña a los frágiles ecosistemas y amenaza a especies en peligro crítico.

*      Aumenta tu coeficiente intelectual sobre los océanos:

Cuanto más aprendas sobre los océanos mejor preparado estarás para inspirar el cambio y ayudar a otros a hacer lo mismo. Afortunadamente, hay muchas maneras de informarse sobre los océanos y los desafíos que enfrentan, desde libros y documentales hasta sitios web, museos, exhibiciones de arte y más. Si eres maestro, echa un vistazo a Wild Classroom de WWF, una biblioteca en línea de herramientas especialmente diseñadas para ayudarte a llevar la conservación de los océanos a tu escuela.

*      Utilizar menos envases de plástico. Como las pajillas.

Los desechos de plásticos se han convertido en un problema cada vez mayor en todos los océanos. En la actualidad, podemos encontrar mares cubiertos de basura, y la gran parte de estos residuos provienen de los ríos.

Este material no solo causa la degradación de los hábitats marinos, sino también la muerte de numerosas especies. Sin ir más lejos, los anillos de plástico de los packs de latas pueden provocar la muerte de muchos animales como las tortugas o los peces que se quedan atrapados en ellos, por lo que es fundamental cortar los anillos por seguridad y sobre todo reciclarlos.

De todas formas, la mejor forma de evitar todo esto es utilizando menos envases de plástico, empleando recipientes reutilizables y, en general, reciclando más. Por ejemplo, una buena forma de disminuir su consumo es usando botellas de cristal o cantimploras, en lugar de botellas de plástico, así como hacer la compra con bolsas de tela o reutilizables. Asimismo, reducir considerablemente los alimentos procesados, que generan grandes cantidades de plástico, y comprar más a granel, es una de las medidas más efectivas.

*      Cuidar las playas:

Aunque parezca mentira, hoy en día sigue habiendo muchas personas que acuden a las playas y dejan en ellas los residuos de plásticos o las colillas sin preocuparse de retirarlas. Algo tan sencillo como tirar los desechos en la papelera no se cumple a menudo, causando la consiguiente contaminación de las playas y de los mares, ya que la mayoría de estos objetos van a parar a las aguas con la subida de la marea o cuando hay oleaje.

Como dato, una botella de plástico tarda en degradarse de 100 a 1000 años, y una bolsa de plástico unos 150 años. Hay que mostrar respeto medioambiental, llamar la atención a quienes contaminan las costas y también, si se encuentra con algún residuo, lo ideal es que contribuya a recogerlo.



*      No beneficiarse de la vida marina:

Numerosas poblaciones de peces se están reduciendo considerablemente debido a la degradación de su hábitat, la alta demanda y la pesca insostenible.

Muchas especies han estado y siguen estando en peligro de extinción a causa de la sobrepesca. Un ejemplo claro es la ballena azul, que a principios del siglo XX estuvo al borde de extinguirse debido a la caza intensiva que realizaban los balleneros para obtener su codiciado aceite.

Por suerte, numerosas organizaciones e instituciones llevan décadas persiguiendo estas acciones y la caza de ballenas está prohibida desde los años ochenta. Aun así, queda mucho por hacer, ya que países como Japón continúan capturando ejemplares supuestamente con fines científicos.

También, como consumidores, hay que evitar comprar artículos que se beneficien de la vida marina, como la joyería de coral -los corales son seres vivos como otro cualquiera- o productos derivados del tiburón u otras especies que estén en peligro.



*      Pesca sostenible:

De la misma forma, hay que realizar una compra sostenible de pescado. En la actualidad, la sobrepesca causa la reducción de las poblaciones de numerosos peces y mariscos, y esto no solo tiene consecuencias sobre animales concretos, sino en los ecosistemas marinos al completo. La reducción de ejemplares de una especie puede llevar a la disminución de la población de otra, y así sucesivamente, alterando enormemente el medio.

Hay que conocer las especies que están más sobreexplotadas como el tiburón, la merluza blanca, el bacalao del Atlántico o el pez espada, e intentar reducir su consumo u optar por animales que estén menos explotados.

*      Apoyar a las organizaciones que cuidan del mar:

Otra forma de cuidar el mar es apoyar a alguna de las organizaciones no gubernamentales -ya sean locales o globales como Greenpeace o WWF- que protegen los hábitats marinos y los océanos. Puede apoyar a estas organizaciones con voluntariados, promoción o con contribuciones económicas.

*      Reducir emisiones de CO2:

Las emisiones de CO2 no solo afectan a la contaminación del aire, sino también a los océanos. Por lo tanto, otro consejo para cuidar los mares pasa por dejar el coche en casa lo máximo posible, así como reducir el consumo de energía, tanto en los hogares como en el trabajo. Una buena opción es utilizar bombillas de bajo consumo.

*      Practicar deportes sin motor:
Determinados deportes de mar como las motos acuáticas contaminan el medioambiente y las aguas. Por lo tanto, otro consejo sobre cómo no contaminar el agua es evitar la práctica de deportes acuáticos que empleen motores. En su lugar, se pueden practicar otros como el surf, el buceo o el kayak, y realizarlos siempre con respeto al hábitat marino.








IV PARTE.
CONCLUSIÓN.

Existen varias ONG que actualmente están trabajando en por de la protección del océano, pero cada uno debemos trabajar a pequeña escala y hacer lo que no corresponde.

Algunas ONG como Greenpeace propone ideas como el “supermercado ideal”: sin plásticos de uso único y con venta a granel.

Se propone que es prioritario rediseñar, innovar y desarrollar nuevos modelos de entregar productos a los clientes para eliminar los envases de plástico, que la mayoría de las veces son innecesarios.
Un supermercado sustentable es posible. Lamentablemente, el reciclaje no solucionará la crisis de contaminación plástica a la que nos enfrentamos a nivel mundial y es por eso que los grandes comercios como los supermercados deben hacer su aporte y disminuir los plásticos de sus góndolas”,

“La crisis causada por la contaminación plástica es cada vez más grave en todo el mundo. “Es irrisorio que alimentos frescos que tienen cáscaras naturales siguen siendo empacados con plásticos innecesarios que serán desechados casi de inmediato. Por eso, se hace el llamado a sacar de la venta frutas y verduras envueltas en plástico y presentar un plan progresivo de eliminación de plásticos de un solo uso en sus locales”, pero de parte de los consumidores el trabajo que nos corresponde es tener conciencia de

Para entender la magnitud de la contaminación por plásticos, Greenpeace explicó que para el 2030 el 20% de la producción total mundial de petróleo será utilizada para la fabricación de plásticos y que a fines de este año la producción y quema de plásticos a nivel mundial será responsable de tantos gases de efecto invernadero como lo serían 200 centrales a carbón.
Se puede concluir que, si se sigue contaminando el océano como hoy en día, un fututo ya no será auto sostenible y se convertirá en una inmensa cloaca, y al perder toda o casi toda su biodiversidad ponemos en riesgo la vida de la humanidad.
Por ende, se tiene que trabajar con mucho empeño en pro del cuido del océano, no con acciones frías o desinteresadas sino con verdadero interés, por la vida y salud de las futuras generaciones y el cuido del bioma con mayor cantidad de especies existentes y que nos proporciona cada día entre la pesca de captura y la acuicultura más de 400 000 toneladas de pescado.
¿Debemos pensar cómo sobreviviríamos sin oxígeno y sin el alimento que nos proporcionan los océanos?
“yo soy el océano, yo soy el agua,
soy la mayoría de este planeta.
Yo le di forma.
Cada torrente de agua, cada nube, cada gota de lluvia,
regresan todos a mí.
De un modo u otro.
Cada cosa viva aquí necesita de mí.
De mi salieron. ¿humanos? no son diferentes.
No les debo nada. Yo doy. Ellos toman.
Pero yo siempre puedo tomarlo devuelta…
Es la manera en siempre ha sido.
De todas maneras, no es su planeta.
Nunca lo ha sido.
Nunca lo será.
Pero los humanos… ellos siempre toman más de lo que les corresponde.
Ellos me envenenan y luego esperan que yo los alimente…
Bueno, las cosas no funcionan de esa manera.
Si los humanos quieren existir en la naturaleza conmigo…
Y vivir de mi
Sugiero que escuchen con atención…
Solo voy a decirlo una vez.
Si la naturaleza no se mantiene saludable los humanos no sobrevivirán los humanos no sobrevivirán
¿A mí? Me da igual, con o sin humanos.
Yo soy el océano.
Una vez cubrí el planeta por entero.
Y siempre podría cubrirlo nuevamente.
La naturaleza no necesita de los humanos
Los seres humanos si necesitamos de la naturaleza.”

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